El mar se tiñe de rojo, pero no se debe a un efecto climático
de la naturaleza. Se debe a la crueldad con la que los seres humanos
(ser civilizado) matan centenares de los famosos e inteligentísimos
delfines calderones.
Todo esto sucede año tras año en la isla Feroe en
Dinamarca, en esta masacre participan principalmente jóvenes.
Porque? Para demostrar que estos mismos jóvenes ya han llegado
a una edad “adulta” madurez.
A esta celebración regularmente nadie falta por no perderse “la
diversión”. Todos participan de una manera u otra,
matando o viendo la crueldad “apoyándola como espectador”.
Cabe mencionar que el delfín calderón, como casi
todas las otras especies de delfines, se acerca al hombre únicamente
para interactuar y jugar con el como gesto de amistad.
Así jugamos los seres humanos: todo lo
terminamos echando a perder ya sea violentamente o estructivamente
hasta lo más insano que nos permite la naturaleza.
Ellos no mueren al instante, son penetrados una y otra ves con
filosos ganchos, en esos momentos el delfín produce sonidos
tan parecidos a los un bebe llorando.
Pero sufre y no hay compasión hasta que este dócil
ser se desangra lentamente y sufre por tremendas heridas hasta
batirse y morirse en su propia sangre.
Finalmente estos héroes de la isla, ahora ya son adultos
razonables hechos y derechos, ya han demostrado su madurez.
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