Al llegar
a Cnel. Pringles, Jorge y Federico Graciano, padre e hijo respectivamente,
ya me esperaban con el mate y comenzó la
charla sobre pesca donde ellos me contaban que nunca habían
pescado dorados y que siempre soñaron con ir a Corrientes
pero no habían tenido tal oportunidad. Yo les comenté que
no hacía falta ir tan lejos si lo que querían era
hacer esa pesca y que yo los podía acompañar.
El entusiasmo de ellos fue tal, que tuve que llamar en el acto
a mi amigo y guía de San Pedro “RULY FERREIRA” para
consultar como estaba el pique y si valía la pena ir con
ellos. Ruly me atendió desde su teléfono celular
diciéndome que estaba en el río con unos clientes
y que los dorados “SE LES SUBÍAN POR LA CAÑA”.
Ahí nomás hice la reserva para el lunes siguiente
ya que los Graciano, aparte de estar interesados de sobremanera
por la pesca, querían ver cuál era el servicio que
nos brindaba el guía, ya que organizan excursiones a varios
lugares e iban a “matar 2 pájaros de un tiro”.
Creo que durante la semana que faltaba para la excursión
me llamaron todos los días para consultarme por equipos,
camino, señuelos, etc.
Llegó el día tan ansiado en el que viajaríamos,
yo de Buenos Aires y ellos de Cnel. Pringles, para encontrarnos
en la ciudad de San Pedro, que cada día que pasa está más
linda. A las 7.30 hs. Nos encontramos en la rotonda para dirigirnos
al Náutico de San Pedro donde nos esperaba Ruly ya con las
facturas calentitas y el tracker en marcha. Acompañaban
a los Graciano unos amigos, Alberto y Bruno Ugarte, padre e hijo
respectivamente que a la postre veríamos que eran excelentes
personas y mejores pescadores, para adornar un grupo que se ha
formado y seguirá por siempre por la hegemonía de
sus integrantes en este tipo de salida.
Luego de los saludos y con el mate a full comenzamos a navegar
en un día hermoso pero con algo de viento molesto y bastante
frío. Yo tranquilizaba a los muchachos diciéndoles
que me había fijado en la página del clima y al mediodía
el viento iba a calmar y la temperatura llegaría a los 24°c.
El incansable Ruly nos llevó a menos de un kilómetro
del embarcadero para realizar los primeros lances con señuelo,
en una palizada frente a una isla pero no logramos ninguna captura,
debido según él, a que a la temperatura del agua
todavía le faltaban unos grados. Nos dirigimos entonces
a la otra margen del río Paraná, donde moría
el viento y bajamos a la costa desde donde efectuamos unos lances
sobre una gran corredera donde un árbol semi sumergido adornaba
la misma y enseguida salieron los primeros doradillos siempre con
señuelos de media agua.
Debo reconocer que al principio pensé que a los muchachos
les iba a costar mucho pescar ya que, a pesar de ser muy buenos
pescadores, nunca habían usado ese tipo de equipos ni habían
hecho esa modalidad de pesca pero en el transcurso del día,
el guía Ruly les fue dando docencia con esa tranquilidad
que a veces me pone nervioso hasta a mí, haciendo que los
muchachos le fueran agarrando la mano para culminar con casi la
perfección en lo que es el spinning que es lanzar y recoger
un señuelo con tiros que deben ser muy precisos y peligrosos
porque los dorados asechan al lado de árboles y ramas semi
sumergidas en busca de sus presas y son muy frecuentes los enganches
y la consiguiente pérdida de los señuelos.
Como era esperado, el viento calmó y la temperatura subió,
haciendo que a partir de las 11,30 horas, todos los lugares en
los que pescamos fueran fructíferos, pero teníamos
que cambiar de lugar constantemente ya que luego de sacar 6 o 7
piezas, se cortaba el pique y desaparecían como por arte
de magia.
En el pico máximo de temperatura, alrededor de las 15 hs.,
Ruly propuso a Bruno armar el equipo de fly cast, luego de encontrar
una mosca en una rama cuando fuimos a buscar un señuelo
que se había enganchado y a pesar que yo le ofrecí infinidad
de moscas para dorado que tenía en mi caja, él dijo
que esa estaba bien y mandó a Bruno a la proa del tracker
para que valla efectuando lanzamientos en un lugar que estaba infectado
de doradillos. Pero lanzar una mosca de dorado, que es muy voluminosa
y con un poco de viento y la embarcación en movimiento,
no es para cualquiera y más cuando había que ponerla
al lado de alguna rama pero sin enredarse. Allí salió su
espíritu docente y Ruly comenzó a darle indicaciones,
mostrando primero él y luego haciendo que el novel amigo
efectuara los lanzamientos. Con tan buena suerte que en el primero
tuvo un pique que se concretó en una excelente captura.
Bruno saltaba y gritaba como un loco festejando el primer dorado
de su vida con equipo de mosca.
Yo, mientras tanto, manejaba el tracker mirando con asombro todo
lo que sucedía y también aprendiendo a navegar en
contra de la corriente, tratando de mantenerla en el mismo lugar.
Luego nos tocó a nosotros con “los muñequitos” concretar
varias capturas que fueron, como las de todo el día, “CON
DEVOLUCIÓN”. Esto también formó parte
de la enseñanza que tanto Ruly, como casi todos los guías
de San Pedro, pregonan con sus clientes, formando parte de un plan
en conjunto que tanto ellos, prefectura, turismo de la Provincia
y la Municipalidad de San Pedro están haciendo cumplir a
raja tabla siendo los precursores y tratando de dar trabajos alternativos
a todos los isleros que antes se encargaban de pasar las redes
y alimentar a los acopiadores de pescado. “UN EJEMPLO PARA
LA PESCA DEPORTIVA” que enaltece a esta Ciudad y que con
el tiempo, servirá como “punta de lanza” en
la educación de la gente concientizando lo que todos los
que estamos en los medios también hacemos que es “LA
PESCA CON DEVOLUCIÓN”.
La tarde llegaba a su fin y el sol daba paso a una luna llena
teñida de rojo que no fue motivo para que nos prive de hacer
una pesca excepcional y pasemos un día como hace muchos
años que no pasaba.
Los muchachos de Cnel. Pringles se fueron prometiendo traer una
excursión en pocos días con mucha más gente
y Ruly y yo nos quedamos compartiendo una charla en el embarcadero
con ESTEVAN DEPAOLI, otro prestigioso guía de San Pedro,
que también había salido a pescar pero TARARIRAS
y había realizado una excelente pesca con una pieza que
acusó en la balanza la friolera de 3,500 kilos y las más
chicas que sacaron fueron de 1,500 kilos, así que prepárense
amigos porque esta temporada, entre TARARIRAS Y DORADOS, la fiesta
está asegurada el San Pedro.
GUÍA: “RULY” FERREIRA
TEL: 03329-15552029
EDUARDO SAGASTA
artpesca_elvasco@hotmail.com
www.elvascopesca.com.ar
Tel: 011-153-755-9102/155-499-9259
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