Como
todos sabrán, estamos en la veda del pejerrey que se extiende
hasta el 1° de diciembre y hasta esa fecha se puede pescar
solo los fines de semana y feriados. Solo en el caso de la laguna
de Chasicó se permite agregar los viernes para pescar y
la cuota es de 30 pejes por día y por persona, siendo la
más alta de todas las lagunas.
La veda se hace para que el pejerrey pueda procrear
tranquilo sin tanto ruido de motores ni tanta presión de
pesca pero no tiene un patrón fijo de fecha exacta para
hacerlo. Contra todos los pronósticos, este año todavía
las huevas no están maduras en la mayoría de los
pejerreyes y por eso el pique se va a extender con seguridad, hasta
fines de diciembre.
El comportamiento del mismo es que se largó a comer con
todo pero no en la zona costera como lo hace cuando desova, sino
por toda la laguna. Este comportamiento, sumado a que las ovas
todavía no están maduras hace pensar que la temporada
se va a alargar en diciembre y puede ser que parte de enero.
Con estas expectativas, yo tenía salidas todos los fines
de semana de noviembre y partí hacia la laguna esperando
un grupo de clientes que ya son amigos ya que han venido otras
veces. Me refiero a Mario Martella padre, Marito Martella y el
amigo de ellos, Cacho. Esta vez había alquilado la cabaña
de Pochelú regenteada por Alejandro y Débora Ejea,
que es una de las que tiene mejor vista a la laguna ya que se encuentra
en la parte más alta del pueblo y en una zona tranquila
y sin ruido.
Como siempre hago, preparé el fuego con leña de piquillín
para esperar el asado que traerían los Martella. Al llegar
la fiesta comenzó con picada y aperitivos incluidos y luego
de cenar, nos fuimos a dormir para estar descansados para el viernes
que daban poco viento.
Nos levantamos temprano y luego de desayunar bien nos dirigimos
a la costa donde nos esperaba mi tracker “EL HALCÓN
NEGRO”, ya listo y en el agua desde el día anterior.
Nos dirigimos con laguna semi planchada a la Quebrada del Hacha,
isla ubicada casi en el centro de la laguna con un garete largo
hacia la Bahía de Ibarburen y los piques no se hicieron
esperar. Las líneas utilizadas eran todas de flote menos
Don Mario que utilizaba un paternóster fijo que trabaja
casi a flote, de acuerdo a la velocidad del garete. Los portes
comenzaron siendo medianos pero al adentrarnos en la bahía
aumentaban en tamaño haciendo forzar al límite los
equipos ya que sobrepasaban el kilo de peso. Aconsejé a
los muchachos seleccionar las piezas ya que en una sola gareteada
teníamos más de 50 piezas.
El día fue pasando con la amena compañía que
estos Amigos proponen y entre risas y cargadas culminamos un viernes
espectacular.
El sábado amaneció con viento, así que me
dirigí al reparo gareteando en la zona del embudo y esperamos
a la tarde a que calme para ir otra vez a la zona del día
anterior en la que capturamos muy buenas piezas otra vez.
Esa noche, los pollos de campo fueron a la parrilla, haciendo que
nuestra cena fuera un lujo y luego a descansar y prepararnos para
el domingo que daban laguna planchada. Como dijo el pronóstico,
amaneció casi sin viento y sin pensarlo me fui derecho a
la Bahía de Ibarburen. Fue realmente un festival de piques
y con portes que nos sorprendieron a todos. En eso Don Mario pidió copo
y la línea entera había desaparecido. Intuí un
doblete de pejes grandes. El veterano de grandes batallas fue acercando
con maestría la pieza que no se dejaba ver y ganaba profundidad.
El reel patinaba su embrague sacando línea alejándose
de la embarcación, yo estaba con el copo en la mano preparado
para cuando lo viera y de repente apareció nadando despacio.
Estaba a 50 cm. Del copo y ninguno gritó como hacen siempre
los pescadores, nos quedamos mudos al ver su tamaño. No
sé cuánto pesaba ni cuanto medía pero fue
el pejerrey más grande que vi en mi vida. Cuando estaba
por entrar al copo se sacudió y se fue nadando despacio.
Por un momento nos quedamos sin pescar y nos lamentamos por no
estirar un poco más el brazo. Mario con sus 70 abriles había
hecho todo bien pero esta vez le tocó ganar al peje y justo
con que tamaño, pero por lo menos lo peleó y lo vimos
todos y nunca lo olvidaremos.
Luego seguimos pescando hasta que el tarro de los pescados y un
cajón más comenzaron a quedar chicos. Entonces aconsejé contarlos
para no pasarnos.
Fueron 128 piezas elegidas con excelentes portes y a las 17 hs.
dejamos de pescar justo cuando se comenzaba a levantar un fuerte
viento que vino como de la nada.
Otra como tantas veces “EL HALCÓN NEGRO” nos
llevó seguros a puerto en menos de 15 minutos navegando
sobre las olas con viento de popa que en Chasicó es bastante
molesto pero que a nosotros no nos privó la alegría
de una gran pesca.
Se fueron los muchachos y yo me quedé esperando a un grupo
de lujo que venía de Córdoba y al que iba a ser un
placer llevar a pescar: “LOS GUÍAS DE PESCA DE CERRO
PELADO”. El grupo era formado por GUSTAVO FERNANDEZ “EL
GUSANO”, CLAUDIO MASCHIO de “CAPO TEAM” y DANIEL
VAIROLETTI.
Estos muchachos ofician como guías de pesca en Córdoba
y venían muy afilados y entusiasmados buscando los grandes
pejes de Chasicó.
El asado que nos comimos cuando llegamos quedará para
el recuerdo por lo rico que salió pero los tuve que echar
a dormir porque, a pesar de venir manejando todo el día,
no podían con su genio preguntando como estaba la pesca,
donde iríamos, que líneas utilizar, etc.
El viernes a la mañana amaneció con viento, como
estaba pronosticado así que los llevé a la zona de
la isla de los pinos y me largué hacia el centro de la laguna
a garetear con líneas de flote de 2 boyas y una bigotera
que es una boyita de unos 25 mm. Al final de la línea que
tiene dos brazoladas. Esta línea de mi fabricación
tiene la cualidad de tener 2 anzuelos en la boya que más
pesca que es la última, ya que está libre y con una
boya más chica que posee menor resistencia a la llevada
y que a la postre, resultó infalible, obteniéndose
la mayor cantidad de piezas y los mejores portes. Tengo que aclarar
que ellos solo buscaban buenas piezas, ya que las medianas las
pescan en donde ellos ofician como guías (Cerro Pelado),
así que el desafío de hacer la cuota con portes importantes
era mucho, pero pescaban tan bien que yo les jugué todas
las fichas a que lo iban a poder lograr.
Al principio de la gareteada, yo llevaba 8 piezas y habían
sacado una, ya que les costaba acostumbrarse con la nueva línea
y encima el pique era muy sutil, pero a medida que fue pasando
la mañana, “el gusano” comenzó a clavar
uno tras otro y luego le tocó a Daniel que se puso intratable.
Mientras tanto Claudio cambiaba líneas hasta que encontró la
que se sentía cómodo y nos alcanzó a todos.
Era un placer ver como pescaban estos muchachos que al fin y al
cabo eran guías profesionales y ni las olas ni el clima
los iban a amedrentar.
Entre risas, mates, cargadas y cervezas se fue pasando el día
que culminó con 5 piezas de más que las que nos permitían
la cuota, o sea 125 piezas elegidas que ocupaban más de
medio tarro de 100 litros y que pesaban casi como otra persona.
Nos fuimos a las 17 horas dirigiéndonos a toda marcha hacia
la costa a tomar mate a la cabaña y festejar por la excelente
pesca realizada.
El sábado amaneció sin viento y sin pensarlo nos
dirigimos hacia la zona de la QUEBRADA DEL HACHA, en la que cuando
llegué comencé a ver borbollones por todos lados.
Esta vez las líneas que utilizamos fueron de 1 y 2 boyas
y un puntero pescador y los piques no se hicieron esperar pero
de portes un poco más chicos que el día anterior.
Entonces, nos dedicamos a devolver las piezas chicas y esperar
a la tarde que era cuando yo les decía que iba a explotar
el pique. Como yo decía, cuando el sol entró a calentar
fuerte, los tamaños comenzaron a mejorar y a medida que
nos íbamos acercando en un leve garete sin ancla a la BAHÍA
DE IBARBUREN, los piques fueron mucho más seguidos, a tal
punto que a las 14,30 hs. Nos faltaban solo 20 pescados para la
cuota. Al llegar cerca de la costa comenzaron a salir los matungos
que nos tiene acostumbrados esta laguna, destacándose esta
vez CLAUDITO MASCHIO, quien sacó la mayor cantidad y calidad
de piezas.
Era tanta la paliza que les dimos a esos matungos, que a las 16,30
hs. Dejamos de pescar y nos dedicamos a sacar fotos y a festejar
por la excelente pesca realizada.
Dije a los muchachos que la vuelta iba a ser a toda velocidad para
que el viento nos refrescara un poco del calor que habíamos
pasado y de paso que vean la velocidad del tracker y, a toda marcha
nos dirigimos a puerto a descansar y seguir festejando lo que,
para nosotros, había sido “una pesca ideal”.
Por supuesto, al llegar me esperaba “CACHI”, el dueño
de la filetera para llevarse el pescado para limpiar y culminar
lo que los chicos denominaron como un “servicio vip”,
que no terminó ahí sinó en la cabaña
cuando Daniel preparó unos filet de pejerrey espectaculares
que degustamos regados con buen vino.
Al otro día, los muchachos partieron hacia Córdoba
y yo a Médanos, a buscar a mi señora Teresita, que
venía a festejar mi cumpleaños que era el lunes.
Fue mi mejor regalo en mis 50 años. Con mi compañera
incondicional y mis amigos de Chapalcó. Solo faltaron, para
que la felicidad fuera completa, mi hijo y mis padres, pero lo
festejaré el otro fin de semana con ellos en Bs. As.
Demás está decirles que mi amigo “EL PICA” puso
la casa de él, que es muy grande, para hacer la fiesta y
aparte oficiar como asador de lujo para el cordero y los pollos
de campo que nos comimos y TERE me hizo la torta de cumpleaños
que salió exquisita. Los amigos comenzaron a llegar llenando
esa mesa larga para culminar mi inolvidable fiesta.
La semana siguiente recibí a unos clientes de 9 de Julio,
precisamente de un pueblito llamado FRENCH. El grupo estaba formado
por WALTER MATTOS, HUGO “EL NEGRO” DIMAS, CLAUDIO MARTÍN
Y CARLOS “EL N° 1” SPITALETTA.
A primera vista, ya me cayeron bien estos muchachos, que luego
me sorprenderían gratamente mostrando que era un grupo de
película y que ya engrosan mi larga lista de amigos.
Apenas llegaron, era tanto el entusiasmo que tenían, que
me convencieron para que los acompañe a pescar a la noche
de costa y con tan buena suerte que sacaron 31 piezas y de buen
porte.
Al otro día, comenzó el viento que nos tiene acostumbrado
Chasicó, pero como los muchachos se la aguantaban y encima
está picando bien firme con el viento que sea, decidí ir
a garetear a la zona del BARRANCO que era donde moría el
viento y había más oxigenación en el agua.
Al llegar veía borbollones por todos lados y las líneas
de paternóster fijos fueron al agua. Yo, por mi parte utilicé una
línea de garete de flote con boyas negras que me dieron
muy buen resultado. ¡Qué manera de errar piques!,
tomaban la carnada y la largaban enseguida. Había que estar
bien atentos al clavar y los muchachos les faltaba agarrarle la
mano, pero con el correr de la mañana, fueron afirmándose
y ya los de 9 DE JULIO no erraban. Los portes, sin llegar a ser
descomunales como la semana anterior, eran de piezas que sobrepasaban
los 500 grs., dando una hermosa pelea y haciendo que se maximizaran
las capturas. De vez en cuando salía alguno de más
de un kilo pero eran los menos. Pero lo importante era lo divertidos
que eran y lo bien que la estábamos pasando con los chistes
de JONY “EL N° 1” que no paraba de hacernos reir.
A la tarde amagó a plancharse y sin pensarlo, por donde
había soplado el viento toda la mañana, me dirigí a
la zona del ÁRBOL SOLO ubicado entre la QUEBRADA DEL HACHA
Y EL BARRANCO, y allí me largué en un garete lento
que nos hizo casi completar la cuota. Remonté otra vez y
ya estábamos listos. Los muchachos estaban cansados por
el viaje y la pesca nocturna, así que nos dirigimos a la
costa riéndonos de los chistes y cargadas que no paraban.
Un asado para el recuerdo de CLAUDIO y a descansar bien para el
otro día que daban buen tiempo y sin viento.
El sábado amaneció espectacular pero con mucho calor
así que nos dirigimos directamente a la zona del día
anterior.
Fue tanto lo que pescamos, que a las 16 hs. teníamos la
cuota de 150 pejerreyes y el calor nos estaba pegando mucho así que
decidimos, entre todos, dar por terminada la pesca justo cuando
el viento comenzaba a ponerse fuerte otra vez, a tal punto que
tuve que navegar en zig-zag para que los muchachos no se mojaran
y tampoco hubiera peligro de que una ola nos embocara de popa que
era de donde venía el viento.
Los muchachos, al llegar a puerto, me felicitaron por cómo
había navegado ya que conocían de eso y se dieron
cuenta como había trazado el rumbo hacia el puerto.
Felices se fueron mis AMIGOS y el domingo salí un rato con
LUIS EGEA, el guía de más años en la laguna,
compartiendo una tarde hermosa en la que no faltó el mate,
las anécdotas y el pejerrey, aprendiendo secretos de su
vasta experiencia en la navegación, en la pesca y en la
vida.
Amigos, CHASICÓ da para rato ya que la freza viene muy atrasada
y todavía el pejerrey no desovó. Pero hay que tener
en cuenta el clima y cambiar los horarios de entrada a la laguna,
evitando los momentos de mucho calor y aprovechando los momentos
mejores que son el amanecer y el atardecer y evitar el período
entre las 13 hs. Y las 16 hs. que aparte de disminuir el pique,
nos pueden perjudicar la piel.
Teniendo en cuenta esto, el éxito está asegurado
en la que, para mí, sigue siendo y será por muchos
años: “LA REINA DE LAS LAGUNA, CHASICÓ”.
EDUARDO SAGASTA “EL VASCO”
Tel.: 011-4840-1388
Cel.: 011-153-755-9102 y 011-155-499-9259 |