|
Los
cursos de agua se caracterizan por ser empinados, de aguas claras
durante la estación seca (de marzo a noviembre), y turbios durante
la estación húmeda estival. Los ríos son de régimen pluvial.
Tienen
lechos de piedra y, a menudo, una gran pendiente, formando una
sucesión típica de correderas y pozones. Las características
ambientales hacen que en su parte superior las aguas sean frías,
mientras que pocos kilómetros mas abajo se calientan al punto de
permitir la existencia de una fauna íctica característica de aguas
cálidas.
Existen
ríos de cuencas arrecias como lo son los ríos púnenos en los
cuales el atractivo máximo es la trucha arco iris, especie
introducida y perfectamente adaptada al medio.
Los
ordenes mas importantes son los caraciformes y los siluriformes.
La especie mas importante al respecto es el Dorado, obteniéndose en
esta agua el record mundial para la especie (31.5 Kg.) en el Alto
Bermejo. A ello se le suma la condición única de poderlos pescar
en cursos de agua clara y cálidas como pocos en el mundo.
Le
siguen las Bogas, Sábalos, Pacúes e infinidad de carácidos y
menores que con técnicas correctas representan con mosca una
captura emocionante.
Las
zonas de esteros y embalses ofrecen una excelente población de
pejerreyes y tarariras con portes promedios muy superiores al resto
de los ambientes argentinos.
Localidades
vinculadas ambientes pesqueros
Cuenca
Rio Bermejo: San Ramon de la
Nueva Oran, Pichanal, Tartagal, Embarcación, Morillos, entre otras
Cuenca
Rio Juramento: Salta –
capital, Coronel Moldes, Guachipas, La Viña, El Galpón, J.V
Gonzalez, El Quebrachal
Pesca
de dorado con mosca en el Noroeste.
En
todo el NOA ( Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y
Santiago del Estero) hay distintos escenarios y modalidades
donde se puede desarrollar la pesca con mosca del
Dorado o Pirayu.
En
la mencionada región podemos diferenciar grupos de ríos que
proponen determinadas modalidades de pesca.
Por
un lado están los ríos que tienen diques construidos en sus
cursos, como es el caso del río Juramento, ( dique Cabra Corral y
dique el Tunal ), el río Dulce con su embalse termas de Río Hondo.
El
efecto regulador del caudal que los diques generan proporciona
condiciones de pesca más estable durante casi todo el año.
Como
consecuencia de esta estabilidad en caudal es posible observar más
cantidad de dorados en estos ríos.
Otros
lugares, como el Alto Bermejo y Tarija (lugar en que el río es línea
de frontera ) y el Bajo Lipeo y el Río Pescado ( todos frente al
parque Nacional Baritú ), son ríos donde las condiciones naturales
no tienen ninguna regulación por lo que la temporada propicia para
la pesca del Dorado es invierno-primavera, en un ámbito
verdaderamente salvaje. Temperaturas cercanas a los 40º, mosquitos
y las posibilidades de encontrar piezas de 15 kilos con mejores dientes y más feroces que un
ovejero alemán.
Son
ríos de caudal más importante, que los que pescamos en invierno
(los mencionados en las cercanías del Parque Nacional del Rey).
Estos
lugares requieren equipos ocho o nueve. En ocasiones el uso de líneas
sinking tipo TEENY. Moscas tipo deceiver o White insomnio u
otras moscas de mar atadas en anzuelos
1.0 /2.0 con su correspondiente empatillado. Un reel de buena
calidad con un freno acorde y no menos de cien metros de backing,
por si alguno de esos dorados, decide volverse al Paraná.
Esta
modalidad de pesca dista mucho de las pequeñas moscas y delicados
tippeds que usamos para la trucha en la Patagonia.
Estos
lugares salvajes definen un tipo de pesca físicamente más exigente
por lo que también define un perfil de pescador.
Castear constantemente a más de 25 metros durante tres
horas, a 30º de temperatura y leyendo las aguas porque no se
visualiza a los dorados generalmente, es una tarea un tanto
complicada, pero la recompensa es más que suficiente.
En
estos lugares puede amanecer escarchado y para el mediodía / tarde
se puede estar con el agua a la cintura sin wader.
La
técnica es la misma, uno tiene que leer el río, acercarse con
cautela, presentar la mosca con la misma precisión que lo haría
con una seca atrás de un mimbre en la Patagonia, con la diferencia
que aquí uno está a 25 metros, el agua a la cintura y con un
equipo ocho.
El
pique y la clavada suelen ser más violentos y a veces tenés la
sensación de haber enganchado un “scania”. En el instante del
pique ( una fracción de segundo ) es donde se define prácticamente
el éxito o el fracaso. Si
has sobrevivido a la primera llevada y salto las posibilidades de éxito
aumentan considerablemente. Es común con los dorados grandes ( de más
de 10 kilos ) que en el momento del pique y embestida
mencionados anteriormente,
corten o suelten.
Muchas
veces se los ve cazar en grupos, persiguiendo pejerreyes o
camarones, momento ideal que con una mosca imitación
de los mismos, uno puede conseguir muchos piques y
persecuciones a flor de agua, experiencia inenarrable.
En
cuanto a las comodidades de alojamiento, las mismas se encuentran
en la localidad salteña de Orán. A una hora del lugar de pesca.
También
es importante mencionar al río Tarija y Pilcomayo ambos ingresando
a territorio Boliviano y de características particulares, a los que
se puede ir a pescar desde Jujuy o Salta.
Durante
el invierno también podemos encontrar el dorado en ríos cercanos
al Parque Nacional El Rey, en el río del Valle y en el Río Dorado
que como su nombre lo indica esta poblado de esta variedad de peces.
Estos
son pequeños cauces de montaña de agua cristalina y de un caudal
no mayor al del río Malleo o Quillén en la provincia de Neuquén.
Estos
ríos son en general, inaccesibles en vehículos y requieren para
llegar a ellos caminatas de dos o tres horas.
Allí
se cobran piezas entre uno y cinco kilos siendo un equipo seis (6),
y pequeños streamers lo
más recomendable.
Estos
lugares se encuentran en pleno monte chacosalteño. La belleza de los
mismos está acentuada por la poca presencia de lo urbano, esto
proporciona una dimensión especial para determinado público como
así también plantea una ausencia de servicios para otro segmento
de pescadores que
buscan otro tipo de circuitos turísticos.
Los
ríos son de agua cristalina provenientes de los cordones montañosos
de Maís Gordo, de las cerranías del Zenta, que va desde el límite
norte de Salta y Bolivia (Parque Nacional Tariquia), cruzan el
parque Nacional Baritú, luego el Parque Nacional Calilegua y
finalmente se introducen en el Paruqe Nacional del Rey.
El
hecho de poder encontrar un dorado de cuatro o cinco kilos con un
equipo seis, en un río cristalino de fuerte pendiente, es algo que
podría desvelar a cualquier mosquero. Es frecuente en estas
cristalinas aguas ver grupos de doradillos persiguiendo una presa,
así que es posible en ocasiones verlos tomar nuestras propias
moscas.
Ver
a un dorado salir por debajo de una rama, o de atrás de una piedra
a perseguir un streamer, pondrá a prueba nuestras coronarias de
mosqueros.
Estos
ríos de escasa profundidad y de apreciable pendiente son el ámbito
propicio para que junto a las cualidades combativas del “tigre del
río” ( según los dichos correntinos ),
que posibilita que una pieza no mayor de tres kilos realice
corridas río abajo de considerable distancia que sumada a los tres
o cuatro saltos característicos en el pique del dorado, exijan del
pescador toda su
pericia.
Como
predador que es el dorado habitualmente se lo encuentra en lugares
que le permiten acechar a su presa, esto es, piedras, empalizadas (
troncos caídos en la
mitad del cauce ), árboles , lugares con sombras donde puedan cazar
rápidamente su comida.
Las
moscas que se utilizan son
preferentemente las que imitan una mojarra, una rana, un sabalito,
boguita, bagre, anguila, yusca
y hasta pejerreyes, palometas y camarones, en un tamaño
adecuado con el equipo utilizado ( tamaño de mosca
2 o 1 con un equipo 5 o 6 y 1/0 o 2/0 con un equipo 7 u 8)
que son el alimento habitual del dorado.
En
la zona preferimos, utilizar moscas livianas haciendo énfasis en el
perfil y la acción de las mismas y no tanto en su volumen y tamaño
como hace en la pesca en aguas más turbias, como en el caso del río
Paraná. Para ello hemos diseñado un modelo de mosca
llamada White insomnio en una variedad de colores.
La
pesca del el dorado en toda esta zona, requiere un vadeo profundo,
en algunos casos la utilización de chaleco salvavida,
y generalmente se necesita un casteo largo y preciso.
La
diferencia fundamental de la pesca del dorado con respecto a la
pesca de la trucha, en lo que a esta región se refiere, radica en
que a igual peso el dorado es más potente y saltador. Esto hace que
el dorado haga embestidas más rápidas, generalmente acompañadas
de saltos lo que hace que se entregue más rápidamente. Esta
situación no admite errores de manejo del equipo ya que imprecisión tiene como consecuencia la rotura del equipo o pérdida de
la pieza.
No
hay que dejar de tener
en cuenta la posibilidad de pescar truchas en algunos ámbitos como
el río Pescado y Lipeo donde
podemos encontrar ambas especies juntas en la primavera y en los
próximos
años en el Río Juramento ( zona salida del dique Cabra Corral )
dada la siembra que se viene efectuando desde hace varios años.
También es posible pescar truchas en otros ríos como Valle Grande,
Totorillas, Candelaria, Tesorero, Tala, Vipos, Soza, Pueblo Viejo, río
Los Patos, Paicone Santa Catalina, etc.
En estos lugares es necesario realizar caminatas largas por
arroyos de montaña que exigen un buen estado físico y destreza
para caminar entre piedras y cerros. Los paisajes que uno puede
admirar junto con la pesca y campamento que se puede realizar, son
inolvidables.
Tenemos
excelentes propuestas para pescar Tarariras, pejerreyes y Tilapias
de gran porte.
os
invitamos a conocer
estos magníficos lugares y disfrutar de sus bondades.
Runa Mayu
|