<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Maniobra de hombre al agua

Maniobra de hombre al agua

www.pescapira.com.ar www.pescapira.com.ar
pesca turismo ecología
 

Asusta de solo pensarlo: en un descuido, un tropezón o un golpe de mar puede caer al agua un tripulante. Como siempre la prevención es fundamental.

La posibilidad de caer al agua durante la navegación es un riesgo real y no es conveniente desestimarlo. El hábito más recomendable es el de utilizar chaleco salvavidas o dispositivo de ayuda a la flotación (DAF) sobre todo para las maniobras de proa —las más riesgosas—, y arnés y andarivel cuando las condiciones meteorológicas son desfavorables.

Cuando se produce la caída de un tripulante hay dos aspectos que pueden beneficiar o empeorar la tarea de rescate: el orden a bordo y el entrenamiento de la tripulación.

En cuanto al orden me refiero a contar con el salvavidas y demás elementos a utilizar, en su soporte, a mano y listos para lanzar. De nada sirve un salvavidas muy lindo y nuevo, si el mismo se encuentra debajo de cubierta, dentro de la bolsa del comercio donde fue comprado.

Es mucho el tiempo que se pierde y aumenta notablemente la distancia que nos separa del caído. Otro tema a tener presente es contar con la cubierta despejada que permita un libre tránsito por la misma.

Se navegue en un velero, un crucero u otra embarcación, es necesario que la tripulación tenga algunas pautas sobre lo que hay que hacer. Nombrar rápidamente a un vigía — que no pierda de vista al caído en ningún momento — ayuda en la aproximación y posterior rescate ya que es común que la persona quede escondida entre las olas.

Cualquier libro de náutica tiene un capítulo dedicado a la maniobra de hombre al agua. A continuación se describe una para veleros y una para barcos a motor — tienen varios pasos en común —, ambas muy probadas y seguras. Lo importante es a que las pruebe los fines de semana, ya que, sea cual fuere la maniobra que usted utilice, no dejar de practicarla le permitirá refrescar los pasos a seguir y le dará mayor seguridad.


Maniobra para barcos a vela
1. A partir de la caída de un tripulante es muy importante dar el aviso de “hombre al agua” con voz firme para alertar a toda la tripulación.
Acto seguido lanzar el salvavidas circular y nombrar a un tripulante para que oficie de vigía (todo esto lleva solo unos instantes). Si se cuenta con tripulación extra, no estaría mal apretar el botón MOB (Man Over Board) del GPS, especialmente pensado para esta circunstancia.
El equipo recalcula continuamente cómo regresar al punto en el que cayó la persona.

2. El timonel buscará navegar de través, alejándose del caído aproximadamente cinco esloras (el vigía puede ayudar indicando la distancia navegada). Virar por avante, y buscar nuevamente navegar de través, para este momento el caído se encuentra en la línea de proa (si hiciera falta el vigía puede guiar al timonel).

3. Derivar una eslora a sotavento del caído. Es un buen momento para ir bajando la escalera si el barco posee una, y adujar un cabo para tenerlo listo para lanzar.

4. Por último, cuando el caído se encuentre al través del barco, iniciar la aproximación proa al viento, filando escotas. Se considera una buena maniobra si el caído queda a un par de metros del barco y el barco está detenido.

5. Entonces, lanzar el cabo para acercarlo y ayudarlo a subir. Pasado el susto es un buen momento para ofrecerle un café caliente y ropa seca.
La ventaja de este tipo de maniobra es que tanto al alejarse como al regresar se navega de través, es decir con igual velocidad, igual escora y buen timón.

Maniobra para barcos a motor
1. A partir de la caída del tripulante, dar el aviso de “hombre al agua” con voz firme, indicando la banda por donde cayó.
Inmediatamente lanzar el salvavidas circular y nombrar a un tripulante que oficie de vigía. En el agua sólo es visible la cabeza de la persona y las olas suelen dificultar la visualización.

2. Caer a la banda indicada por el vigía — por donde cayó la persona — (con esto se abre la popa del caído para alejarlo de los motores. Es muy importante alejarse rápidamente del caído y disminuir la velocidad de la embarcación hasta la velocidad de desplazamiento.

3. Comenzar a describir un círculo amplio de aproximadamente cinco esloras. Es el momento de ir bajando la escalera, si se cuenta con ella, y preparar un cabo para lanzar.
La aproximación al caído se debe hacer proa al viento.
Al encontrarse aproximadamente a dos esloras, poner el motor en neutro. La embarcación continuará desplazándose lentamente con la estropada permitiendo aproximarse. La maniobra se considera segura si el caído quedó a un par de metros.

4. Llegó el momento de lanzar el cabo para acercarlo al barco.
Es aconsejable apagar el motor hasta que el tripulante se encuentre en cubierta (siempre es más seguro).
No se tiene presente la corriente ya que el caído y el barco se desplazan de la misma manera.

Consejos
Cuando baja el sol se debe agregar al salvavidas circular la boya de autoencendido.
Navegando a motor utilizar el corte de corriente llamado hombre al agua.
No dar marcha atrás cuando se está próximo al caído. Es muy peligroso.
Tanto en veleros como en cruceros o embarcaciones menores la aproximación al caído siempre se debe hacer proa al viento.
Se puede utilizar el salvavidas circular con un cabo de seguridad. Verifique que el mismo se encuentre correctamente adujado y corra libremente.
Habiendo olas, el mejor lugar para subir fácilmente al caído es por el través.
Un cabo con un nudo “as de guía” pasado por debajo de los brazos o atizado a modo de estribo ayudará en el izado.

Para tener en cuenta

• En los cruceros debe llevarse siempre cerrado y trabado con pasador el portalón del cockpit y los segmentos levadizos de las barandas o corredores de la cubierta.
• Si por cualquier motivo alguien necesita salir a la plataforma de baño durante la marcha, debe hacerlo con chaleco salvavidas y bajo vigilancia.
• Habiendo marejada, cualquier persona que circule por cubierta o permanezca en el flybridge o suba o baje del mismo, debe llevar colocado un arnés de seguridad. El arnés es inútil si no se ha enganchado el mosquetón alrededor de un punto firme o en un andarivel –cable, correa o cabo fuerte tendido sobre la cubierta para que las personas afirmen en él sus arneses o se aferren para no ser despedidos por la borda–.
• Aunque haga buen tiempo y mar llana, si el crucero está siendo gobernado por piloto automático y no hay nadie en cubierta, avise a otro tripulante si va a salir de la cabina o bajar al fly, aún más si es de noche y en aguas abiertas. Considere que si cae por la borda, para cuando alguien se percate de su ausencia, no sabrán cuándo desapareció ni dónde buscarlo.
• Cuando navegue en lancha manténgase atento y bien sujeto al saltar olas. Procure que sus acompañantes no vayan sentados en la borda y no les dé ese ejemplo porque pueden estar distraídos y caerse. Si no puede evitar realizar una maniobra brusca, prevéngalos. Si hay riesgo de caer al agua lleve chaleco salvavidas.
• En gomones, lanchas y motos de agua, el uso de arnés de seguridad no es previsible salvo para travesías excepcionales. Sin embargo, el conductor debe llevar siempre colocado en la muñeca el interruptor de corriente a distancia, familiarmente llamado “corte de hombre al agua”, especialmente si va solo.
• Si sale antes del amanecer o vuelve después del ocaso, su salvavidas tiene que llevar luz propia. Para eso amárrele una boya luminosa con sistema de autoencendido. Sin luz es muy difícil encontrar a alguien en la oscuridad. Acostúmbrese a controlar la boya luminosa automática siempre una hora antes de la puesta de sol. Vea que encienda y que esté amarrada al salvavidas circular, correctamente estibada y lista para lanzar.
Después de la salida sáquele las pilas y guárdela bien seca para que no se deteriore. Igual que su linterna estanca. Tenga a bordo un frasco con pilas de repuesto.
• Si alguien se tira al agua para ayudar a otro, convierte la maniobra de hombre al agua en otra de dos hombres al agua, agravando la situación. Sin embargo, a veces, es necesario que alguien lo haga con tal que no sea el único timonel a bordo capaz de maniobrar el barco. No es posible enumerar quiénes no podrán mantenerse a flote solos pero sin duda es necesario en ocasiones que alguien se tire para ayudar a un niño pequeño, a un adulto que no sepa nadar o a cualquiera que se haya golpeado o lastimado. Para arrojarse al agua no hay que sacarse la ropa pero es imprescindible asir antes uno o dos salvavidas.

Fuente: Bienvenido a Bordo / Fundación NuestroMar

arriba

amigos@pescapira.com.ar

Idea y Dirección Carlos Alberto Chaubell - copyrait PESCAPIRA es un producto de ECOSISTEMA prohibida su reproducción total o parcial