4. Por último,
cuando el caído se encuentre al través del barco,
iniciar la aproximación proa al viento, filando escotas.
Se considera una buena maniobra si el caído queda a un par
de metros del barco y el barco está detenido.
5. Entonces, lanzar el cabo para acercarlo y ayudarlo
a subir. Pasado el susto es un buen momento para ofrecerle un café caliente
y ropa seca.
La ventaja de este tipo de maniobra es que tanto al alejarse como
al regresar se navega de través, es decir con igual velocidad,
igual escora y buen timón.
Maniobra para barcos a motor
1. A partir de la caída del tripulante, dar el aviso de “hombre
al agua” con voz firme, indicando la banda por donde cayó.
Inmediatamente lanzar el salvavidas circular y nombrar a un tripulante
que oficie de vigía. En el agua sólo es visible la
cabeza de la persona y las olas suelen dificultar la visualización.
2. Caer a la banda indicada por el vigía — por
donde cayó la persona — (con esto se abre la popa
del caído para alejarlo de los motores. Es muy importante
alejarse rápidamente del caído y disminuir la velocidad
de la embarcación hasta la velocidad de desplazamiento.
3. Comenzar a describir un círculo amplio
de aproximadamente cinco esloras. Es el momento de ir bajando la
escalera, si se cuenta con ella, y preparar un cabo para lanzar.
La aproximación al caído se debe hacer proa al viento.
Al encontrarse aproximadamente a dos esloras, poner el motor en
neutro. La embarcación continuará desplazándose
lentamente con la estropada permitiendo aproximarse. La maniobra
se considera segura si el caído quedó a un par de
metros.
4. Llegó el momento de lanzar el cabo para acercarlo al
barco.
Es aconsejable apagar el motor hasta que el tripulante se encuentre
en cubierta (siempre es más seguro).
No se tiene presente la corriente ya que el caído y el barco
se desplazan de la misma manera.
Consejos
Cuando baja el sol se debe agregar al salvavidas circular la boya de autoencendido.
Navegando a motor utilizar el corte de corriente llamado hombre al agua.
No dar marcha atrás cuando se está próximo al caído.
Es muy peligroso.
Tanto en veleros como en cruceros o embarcaciones menores la aproximación
al caído siempre se debe hacer proa al viento.
Se puede utilizar el salvavidas circular con un cabo de seguridad. Verifique
que el mismo se encuentre correctamente adujado y corra libremente.
Habiendo olas, el mejor lugar para subir fácilmente al caído es
por el través.
Un cabo con un nudo “as de guía” pasado por debajo de los
brazos o atizado a modo de estribo ayudará en el izado.
Para tener en cuenta
• En los cruceros debe llevarse siempre cerrado y trabado con pasador
el portalón del cockpit y los segmentos levadizos de las barandas o
corredores de la cubierta.
• Si por cualquier motivo alguien necesita salir a la plataforma de baño
durante la marcha, debe hacerlo con chaleco salvavidas y bajo vigilancia.
• Habiendo marejada, cualquier persona que circule por cubierta o permanezca
en el flybridge o suba o baje del mismo, debe llevar colocado un arnés
de seguridad. El arnés es inútil si no se ha enganchado el mosquetón
alrededor de un punto firme o en un andarivel –cable, correa o cabo fuerte
tendido sobre la cubierta para que las personas afirmen en él sus arneses
o se aferren para no ser despedidos por la borda–.
• Aunque haga buen tiempo y mar llana, si el crucero está siendo
gobernado por piloto automático y no hay nadie en cubierta, avise a
otro tripulante si va a salir de la cabina o bajar al fly, aún más
si es de noche y en aguas abiertas. Considere que si cae por la borda, para
cuando alguien se percate de su ausencia, no sabrán cuándo desapareció ni
dónde buscarlo.
• Cuando navegue en lancha manténgase atento y bien sujeto al saltar
olas. Procure que sus acompañantes no vayan sentados en la borda y no
les dé ese ejemplo porque pueden estar distraídos y caerse. Si
no puede evitar realizar una maniobra brusca, prevéngalos. Si hay riesgo
de caer al agua lleve chaleco salvavidas.
• En gomones, lanchas y motos de agua, el uso de arnés de seguridad
no es previsible salvo para travesías excepcionales. Sin embargo, el
conductor debe llevar siempre colocado en la muñeca el interruptor de
corriente a distancia, familiarmente llamado “corte de hombre al agua”,
especialmente si va solo.
• Si sale antes del amanecer o vuelve después del ocaso, su salvavidas
tiene que llevar luz propia. Para eso amárrele una boya luminosa con
sistema de autoencendido. Sin luz es muy difícil encontrar a alguien
en la oscuridad. Acostúmbrese a controlar la boya luminosa automática
siempre una hora antes de la puesta de sol. Vea que encienda y que esté amarrada
al salvavidas circular, correctamente estibada y lista para lanzar.
Después de la salida sáquele las pilas y guárdela
bien seca para que no se deteriore. Igual que su linterna estanca.
Tenga a bordo un frasco con pilas de repuesto.
• Si alguien se tira al agua para ayudar a otro, convierte la maniobra
de hombre al agua en otra de dos hombres al agua, agravando la situación.
Sin embargo, a veces, es necesario que alguien lo haga con tal que no sea el único
timonel a bordo capaz de maniobrar el barco. No es posible enumerar quiénes
no podrán mantenerse a flote solos pero sin duda es necesario en ocasiones
que alguien se tire para ayudar a un niño pequeño, a un adulto
que no sepa nadar o a cualquiera que se haya golpeado o lastimado. Para arrojarse
al agua no hay que sacarse la ropa pero es imprescindible asir antes uno o
dos salvavidas.
Fuente: Bienvenido a Bordo / Fundación
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