Las
montañas submarinas, los corales de agua fría,
los taludes superiores de los márgenes continentales y los
cañones submarinos son los ecosistemas del mar profundo
que mayor riesgo corren a corto y medio plazo.
Según el estudio publicado en PLoS ONE, la presión
pesquera, el cambio climático, la acidificación oceánica,
la contaminación química y la acumulación
de basuras amenazan estos ecosistemas.
Un equipo internacional de científicos ha analizado los
impactos antropogénicos más importantes (vertido
de residuos y basura, explotación de recursos y cambio climático)
del pasado, presente y fututo del mar profundo en todo el planeta.
La investigación, realizada por una veintena de expertos
y ligada al proyecto Census of Marine Life, ha permitido identificar
las zonas con mayor riesgo a corto y medio plazo.
Según Eva Ramírez Llodra, coordinadora del proyecto
y bióloga en el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona
(CSIC), en el pasado el mayor impacto por parte del hombre era
el vertido de residuos y basuras al mar, una actividad que está prohibida
desde 1972. Sin embargo, toneladas de basura y plásticos,
y vertidos incontrolados desde la costa, ríos y barcos siguen
presentes en el mar.
El estudio, que se publica esta semana en la revista PLoS ONE,
señala que la máxima preocupación es la acumulación
de plásticos en los grandes fondos, que se degradan en microplásticos
y que pueden ser ingeridos por la fauna de profundidad.
Los investigadores también demuestran la presencia de la
acumulación de contaminantes químicos de origen industrial,
como mercurio, plomo, o contaminantes orgánicos persistentes
(como dioxinas o PCBs) en sedimento y fauna de gran profundidad,
incluidas especies de interés comercial.
En la actualidad, la mayor presión a nivel global es la
explotación pesquera. No obstante, se prevé que la
acidificación de los océanos y el cambio climático
sean las mayores amenazas pues actúan a nivel global y pueden
tener consecuencias importantes desde la superficie hasta los fondos
abisales.
Entre las consecuencias destacan el aumento de la temperatura
del agua, los cambios en la circulación oceánica
que oxigena los grandes fondos, el aumento de la hipoxia, la estratificación
de la columna de agua y los cambios en la acumulación de
nutrientes.
Los investigadores prevén además sinergias entre
impactos antropogénicos: en particular entre el cambio climático
y otras presiones como la explotación de recursos. El resultado
es que dos o más impactos actúan conjuntamente y
provocan un efecto mayor en las comunidades afectadas.
El gran problema es que “se conoce muy poco de lo que llamamos
mar profundo, lo que hace difícil evaluar el impacto real
de la actividad industrial”, señala la bióloga.
El mar profundo va de los 250 metros de profundidad (cuando acaba
la plataforma continental) hasta profundidades de entre 3.000 y
6.000 metros en las zonas abisales, y que pueden llegar a los 11.000
metros en zonas como la fosa de las Marianas, en el Océano
Pacífico. El fondo marino profundo cubre el 73% del océano,
una superficie estimada en unos 326 millones de km2 en todo el
planeta.
“De esa extensión, tan sólo se ha muestreado
biológicamente unas zona equivalente a unos pocos campos
de fútbol”, explica la científica. Para Ramírez
Llodra, se siguen encontrando de forma constante hábitats
nuevos, y organismos que la comunidad científica no conocía. “Pero
la industria va mucho más deprisa que la ciencia y la legislación
requerida para garantizar su conservación”, asegura
Ramírez Llodra.
Los expertos destacan también otras zonas que en el futuro
tendrán una mayor presión por la extracción
minera submarina, una actividad que empezará a desplegarse
a medio plazo.
“Se sabe que hay depósitos importantes de cobre,
níquel y cobalto en los nódulos de magnesio de las
zonas abisales del Pacífico. Hay también hierro,
cobalto, cobre y platino en las montañas submarinas del
Pacífico central y oeste, así como grandes depósitos
de metales explotables (oro, zinc, cobre, plomo, cadmio y plata)
en los depósitos masivos de sulfitos de las fuentes hidrotermales”,
apunta la experta. (Fuente: SINC)
03/08/11
Fuente: NCYT / Fundación NuestroMar
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