Hallan
bajo el Amazonas un río subterráneo de 6 mil kilómetros.
Está a más de 2 mil metros de la superficie y tiene
entre 200 y 400 kilómetros de ancho.
Científicos de la Coordinación de Geofísica
del Observatorio Nacional de Brasil descubrieron que por debajo
del río Amazonas corre otro río subterráneo,
igualmente largo y mucho más ancho, que también desemboca
en el océano Atlántico.
El Amazonas, que nace en los Andes peruanos y recorre la selva
amazónica hasta llegar al Atlántico, se extiende
a lo largo de 6.992 kilómetros, lo que lo convierte en el
río más largo del mundo.
Brasil posee 12 cuencas hídricas en su enorme territorio,
que concentran cerca del 13% del agua dulce del planeta. Y este
hallazgo implica una reserva sumamente valiosa.
La investigación fue la tesis de doctorado de Elizabeth
Tavares Pimentel, de la Universidad Federal del Amazonas, bajo
la supervisión del profesor Valiya Hamza. La geofísica
estudió los datos de temperaturas de 241 pozos profundos
perforados por la empresa estatal Petrobras en la región
amazónica, durante las décadas de 1970 y 1980. El área
de estudio comprende las cuencas sedimentarias de Acre, Solimões,
Amazonas, Marajó y Barreirinhas.
El método geotermal para obtener información sobre
flujos subterráneos se basa en la identificación
de señales térmicas típicas de movimiento
de fluidos en medios porosos. Fue aplicado a partir de 1970, y
por pocos investigadores, entre ellos el profesor Hamza. Por esa
razón, su discípula dio su nombre al nuevo río.
Los cálculos y las simulaciones por computadora permitieron
determinar que, debido al declive, el río Hamza también
corre de oeste a este, es decir, desde el piedemonte de la cordillera
de los Andes hacia el océano Atlántico.
“Descubrimos señales de movimiento de aguas, inicialmente
descendentes; a partir de una profundidad de 2.000 metros y hasta
los 4.000, el flujo del agua cambia de dirección, de vertical
para horizontal; y sigue entonces casi el mismo curso que el río
Amazonas”, explicó Hamza a la agencia AFP.
En las formaciones rocosas superiores, la porosidad y la permeabilidad
son mayores, y las aguas subterráneas fluyen hacia abajo.
En las formaciones geológicas inferiores, la corriente fluvial
es tanto descendente como lateral (de oeste a este).
Son varias las diferencias entre ambos ríos.
Mientras el ancho del Amazonas fluctúa entre uno y 100 kilómetros,
el del río subterráneo varía entre 200 y 400
kilómetros. La velocidad de las aguas es bien distinta:
en el Amazonas avanzan a razón de 0,1 a 2 metros por segundo,
según las condiciones hidrológicas locales; las aguas
del Hamza son mucho más lentas: de 10 a 100 metros por año.
Según los científicos, las aguas del Hamza, que
provendrían de los Andes peruanos y colombianos, desembocan
en las profundidades del Atlántico, pero a 200 kilómetros
de la costa, debido a un talud continental. “Es probable
que las descargas de ese flujo subterráneo sean las responsables
de los grandes indicios de baja salinidad del mar en las cercanías
de la desembocadura del Amazonas”, señalan. Esa baja
salinidad altera la vida marina y permite que peces típicos
de río vivan en el mar.
Fuente: Clarín
26/08/11
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