Oficial:
el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) encuentra
Glifosato en las precipitaciones y los ríos
05/09/11 Por Dra. Graciela Gomez
Ya es oficial, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS)
ha revelado que el glifosato y su desglose el ácido aminometilfosfónico
conocido como AMPA se encuentran con frecuencia en las precipitaciones
y los ríos de la cuenca del Mississippi, donde se siembra
la mayoría de los cultivos transgénicos tolerantes
al glifosato.
Los resultados del USGS se basan en dos estudios de la lluvia y
las cuencas hidrográficas en las zonas agrícolas de la
cuenca del Mississippi, donde está el "el mayor uso" de
glifosato para controlar las malezas en maíz transgénico,
la soja y el algodón tolerante a glifosato. Los informes del
USGS de que el uso de glifosato aumentó en más de ocho
veces, en los 15 años hasta el 2007, erosiona aún más
el mito de que los cultivos transgénicos reducen el uso de
productos químicos.
Los resultados del USGS confirman las advertencias de otros países
que el glifosato es más móvil en algunos suelos que
la corporación de biotecnología está dispuesta
a admitir.
La presencia de glifosato y AMPA en las aguas de superficie significa
que la calidad del agua y la fauna acuática están en
peligro. Los estudios han demostrado que muchas especies acuáticas
se ven afectadas por el herbicida y su producto de degradación,
y existe una creciente preocupación por la seguridad de los
productos para la salud humana.
El USGS ha encontrado glifosato en más del 60% de las muestras
de aire y la lluvia en tres localidades de Mississippi, Iowa e Indiana,
y el AMPA se encuentra en más del 50% de las muestras, en
concentraciones de hasta metro y metro 9.1ng/cubic 0.49ng/cubic,
respectivamente. Los investigadores del USGS calculan que alrededor
del 1% del glifosato rociado en las cuencas terminó en las
aguas superficiales en las cuatro áreas donde el control se
llevó a cabo en los arroyos y ríos. La cuenca del Mississippi
ha sido sometida a la aplicación de glifosato a gran escala
durante los últimos 15 años. Como resultado de este
gigante experimento incontrolado, el USGS está demostrando
que el glifosato y sus productos de degradación están
apareciendo en las lluvias y los ríos.
En la Argentina un estudio realizado en 2007: “Efectos del
herbicida glifosato en las comunidades microbianas de agua dulce:
Un estudio de mesocosmos” realizado por investigadores del
Instituto de Investigaciones Biotecnológicas, INTECH, Chascomús,
demostró entre otras cosas que los cambios observados en la
estructura de los ensambles microbianos son más consistentes
por efecto toxicológico directo del glifosato y no por efecto
indirecto mediado por enriquecimiento en fósforo. El trabajo
fue publicado por revistas científicas destacadas como el
Centro Nacional de Información sobre Biotecnología
(NCBI) y en La Sociedad Ecológica de América (ESA).
De acuerdo a esos resultados, el glifosato no sólo “no
es inocuo” para el ambiente ya que además afecta a comunidades
acuáticas no blanco, alterando la ecología general
del cuerpo de agua y de su cuenca. El uso intensivo de este herbicida
está poniendo en alto riesgo el recurso agua dulce, ya que
genera su deterioro con pronóstico de irreversible si no se
implementan medidas de restricción en su utilización.
Esto prueba, no sólo la falacia de que “No hay estudios
científicos que demuestren la peligrosidad” del veneno
estrella, sino que abundan, pero es mejor ocultarlos.
El veneno demuestra su ubicuidad en la comida, en agua de consumo
y en ese chaparrón a la salida de la oficina. Nadie está a
salvo, los pooles con sus de pestes se mudaron a la ciudad. Mientras
para los grandes medios “el villano” sólo es víctima
de una caza de brujas.
Publicado y enviado por Ecos de Romang
Tomado de: ecoportal
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