La
Organización Mundial de la Salud estima que 2 millones
de personas mueren cada año a causa de la contaminación
del aire. De ese número, cerca de 1,34 millones de muertes
se deben a la contaminación atmosférica de las grandes
ciudades.
La gran mayoría de las poblaciones urbanas sufren una exposición
media anual a partículas PM10 que supera el nivel máximo
de 20 microgramos por metro cúbico recomendado por la OMS
. De las casi 1.100 ciudades de 91 países incluidos en el
informe, sólo unas pocas respetan esos valores de referencia.
Buenos Aires no es la excepción, ya que registra un promedio
de 38 microgramos por metro cúbico, según los registros
de dos de los cuatro sitios de medición de la red de monitoreo
de la Ciudad. Las ciudades más contaminadas están
en Turquía, China, India, Arabia Saudita, Pakistán
e Irán. Ahwaz, en Irán, tiene 372 microgramos por
metro cúbico.
“En todo el mundo, el aire de las ciudades presenta a menudo
una alta densidad de gases de escape (de vehículos), humo
de fábricas, y hollín de las centrales eléctricas
que queman carbón”.
A esto se suma la quema de biomasa y carbón para cocinar
o como medio de calefacción, en especial en los países
más pobres, lo que no sólo contamina el aire exterior,
sino también el interior.
Las PM10 son un indicador importante de la contaminación
del aire urbano y de los riesgos sanitarios asociados a las mezclas
complejas de contaminantes que suelen encontrarse en las ciudades.
Las partículas PM10, de menos de 10 micras de tamaño
(una micra equivale a la millonésima parte de un metro),
pueden penetrar en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo,
y causar así cardiopatías, cáncer de pulmón,
asma e infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores.
Los efectos más graves se producen en quienes ya están
enfermos, al igual que en los grupos más vulnerables, como
los niños, los ancianos, y las familias pobres y con poco
acceso a la atención médica.
Los datos están basados en mediciones realizadas entre
2003 y 2010, pero la gran mayoría se refiere al período
2008-2009. La OMS estimó que en 2008, la mortalidad atribuible
a la contaminación atmosférica urbana ascendió a
1,34 millones de muertes prematuras. Si se hubiesen aplicado las
directrices de la OMS, ese año la cifra habría sido
de 1,09 millones.
Fuente: Clarín
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