La
FAO estima que para 2012 más del 50 por ciento del pescado
consumido a nivel mundial procederá del cultivo. La Argentina
busca diferenciar sus productos "naturales" para no perder
posiciones.
El informe la Acuicultura en el Mundo que acaba de publicar la
Organización de Naciones Unidas para la Alimentación
y la Agricultura (FAO) revela su exponencial crecimiento.
La producción global de ese sector creció más
del 60 por ciento entre 2000 y 2008, con China jugando un papel
clave. Pasó de 32,4 millones de toneladas a 52,5 millones.
Los expertos no le encuentran techo.
De hecho, se prevé que para 2012 más del 50 por
ciento del pescado consumido a nivel mundial como alimento proceda
del cultivo, convirtiéndose en una importante fuente de
proteínas.
Las razones del salto pueden encontrarse en una producción
pesquera estancada (la explotación están en su máximo
nivel en buena parte del planeta), el crecimiento demográfico
y la expansión de la crisis económica europea que
dará prioridad a precios bajos.
La acuicultura tiene el mayor potencial para producir más
pescado en el futuro y atender la demanda creciente de alimentos
acuáticos inocuos y de calidad.
Sin embargo, cada vez más se reconoce la necesidad de abordar
la preocupación de los consumidores sobre la calidad e inocuidad
de los productos que llegan a las góndolas.
Cuestiones como la inocuidad alimentaria, la trazabilidad, certificación
y el etiquetado ecológico adquieren cada vez mayor importancia
y son consideradas prioritarias por muchos gobiernos.
Es sobre este punto que la Argentina comenzó a trabajar
mediante la creación del sello "Mar Argentino, Salvaje
y Austral". Ente los objetivos está diferenciar los
productos pesqueros nacionales respecto a los de la acuicultura.
La idea partió del Consejo Federal Pesquero con la intención
de subrayar la condición "natural" y calidad de
los pescados y mariscos extraídos en esta parte del Atlántico.
Las pesqueras tienen que asumir que Mar Argentino es un sello
que tienen que agregar a su marca registrada.
La calidad y sustentabilidad de los productos nacionales van a
estar garantizadas por el propio Estado nacional mediante el sello.
El desafío está planteado.
Fuente: Fundación NuestroMar
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