La
pesca de pejerreyes desde muelles situados en las costas de
ríos con correntada, no es difícil, pero debemos
tener en cuenta algunos factores que ayudan a disfrutar una
jornada de pesca.-
Esta
especialidad se desarrolla en la cuencas inferiores de los
ríos Paraná, Uruguay y en algunos muelles del
Río de la Plata.-
El
aparejo está compuesto por un pilotín, cinco
boyas redondas que pueden ser el tipo “yo-yo” o
fijas, (de las que penden los anzuelos) y un puntero.-
Las
boyas deben ser lo más chicas que cada pescador vea,
el tamaño depende del porte de los pejerreyes que estén
saliendo, por el tamaño y el peso de las carnadas, partiendo
desde 5 milímetros para los cornalitos, hasta 25 milímetros
para los más grandes. Con respecto a los colores dependen
del gusto del pescador, la recomendación básica
es de tonos claros cuando el sol lo tenemos a nuestra espalda
y tonos oscuros cuando lo tenemos a febo de frente.-
El
abanico de anzuelos es muy amplio, desde un número 20
para los
“cornalitos”, hasta un 2/0 para los “Gran Paraná”,
pero los más frecuentes son desde un nº 7 a un nº 3.-
Los
punteros deben ser redondos, pesados para facilitar el lanzamiento,
que a su vez frene la línea en el momento de efectuar
la clavada y que esta no cambie de lugar.-
Cuanto
más prolijos seamos en el armado del equipo, tendremos
mejor rendimiento y se marcará mucho al fin de la jornada
cuando veamos las bolsas.-
El
régimen normal del pejerrey es que ingrese al Río
de la Plata, en grandes cardúmenes, pase por el Delta
hasta llegar a los lugares de desove y luego emprenda el regreso,
este proceso lo realiza en unos cuatro meses.-
Como va realizando este proceso en cardúmenes,
es que tenemos en un mismo pesquero, días buenos y días
malos, o en una hora se pesque mucho y el resto de la jornada
poco o nada. Por lo tanto no hay que dejarse estar, cuando
se produce el ingreso masivo hay que ir a buscarlos, ojo
pasan y siguen.- |